17 Mar Para muchos estudiantes universitarios, los side hustles no son una moda, son una necesidad

(“dog walker” por NinaZed / Flickr / CC BY 2.0)
Comentario, Arianna Caramagno
Revender ropa, vender arte, pasear perros, trabajar para Uber Eats, hacer trenzas los fines de semana: si conoces a un estudiante universitario hoy en día, lo más probable es que tenga un side hustle. Los side hustles pueden ser una fuente de independencia financiera y una excelente forma de ganar dinero extra. Sin embargo, al observar con más atención qué tan comunes se han vuelto entre la Generación Z, empieza a surgir una realidad mucho más compleja sobre cómo muchos jóvenes viven la economía hoy en día.
Para los estudiantes universitarios en 2026, los side hustles se han convertido más en una necesidad que en una elección.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, en diciembre de 2025 la tasa general de desempleo fue de 4.5%. Sin embargo, entre los jóvenes de 16 a 19 años fue mucho más alta, alcanzando 15.7%. Ese mismo mes, la agencia también informó que el número total de empleos había disminuido en 966,000 en comparación con el año anterior.
Para los adultos jóvenes, encontrar trabajo implica varios desafíos. Tener menos experiencia laboral y más responsabilidades académicas pone a la Generación Z en desventaja. Incluso cuando los empleadores logran adaptarse al horario de un estudiante universitario, por lo general solo pueden trabajar medio tiempo y recibir el salario mínimo.
Además, estudiar en la universidad no es precisamente barato. Muchos estudiantes destinan gran parte de su salario a la matrícula, la comida, la renta y los libros. En la zona de la Bahía de San Francisco, donde el costo de vida ya es alto, no es sorprendente que muchos busquen otras formas de generar ingresos.
Los side hustles ofrecen variedad y flexibilidad. Los estudiantes pueden trabajar en sus propios horarios y elegir actividades que realmente les interesan. Esa libertad es parte de lo que los hace tan atractivos y prácticos.
Los estudiantes de UC Berkeley, Aidan Henriques y Mihiro Okubo, organizadores del curso “Side hustles for Skill-Building and Extra Income”, han vivido esta realidad de primera mano.
“Quiero ayudar a los estudiantes a encontrar un punto medio entre crear una startup de inteligencia artificial y trabajar para DoorDash para ganar dinero extra, algo que les permita desarrollar habilidades útiles mientras generan ingresos adicionales que puedan crecer con el tiempo”, explicó Henriques.
Henriques ha vendido artículos electrónicos y ropa, además de trabajar con fotografía de stock y marketing de afiliados, mientras que Okubo pasó parte del verano vendiendo ropa usada en internet. Sus experiencias fueron parte de lo que los motivó a ayudar a otros estudiantes a empezar sus propios side hustles.
Sin embargo, tener un side hustle mientras se intenta equilibrar la vida académica puede ser especialmente difícil. Okubo añadió que la gestión del tiempo juega un papel clave en cómo los estudiantes logran combinar estas actividades con sus estudios.
“El mayor desafío que la mayoría de los estudiantes enfrenta es la falta de tiempo para dedicar a un side hustle. Mantener uno mientras se cumplen otras responsabilidades y obligaciones académicas puede requerir mucho tiempo y esfuerzo”, comentó Okubo.
Aunque tener un side hustle como estudiante universitario puede parecer algo positivo a simple vista, también viene acompañado de una fuerte presión por tener éxito. La cultura laboral en Estados Unidos suele asociar la productividad con el valor personal, lo que hace que descansar se sienta como un fracaso.
Pero esta idea de productividad constante se vuelve una carga muy pesada para estudiantes que apenas están empezando a incorporarse al mundo laboral. En un entorno donde la productividad se valora tanto y es difícil encontrar trabajo, los side hustles dejan de ser una forma divertida de ganar dinero extra y se convierten en un reflejo de la presión por ser productivo.
Henriques señaló que el mercado laboral actual y la fuerte cultura de startups en UC Berkeley son algunas de las razones por las que muchos estudiantes sienten la necesidad de empezar sus propios side hustles. “Muchos estudiantes quieren tener un plan de respaldo, al mismo tiempo que buscan la próxima oportunidad millonaria”, afirmó.
Para muchos estudiantes, estudiar una carrera ya no parece suficiente para sentirse exitosos, especialmente en una época en la que las redes sociales cambian constantemente la idea de lo que significa tener éxito. Compararse con otras personas que aparentan tener vidas más “exitosas” puede hacer que sus propios logros parezcan mucho más pequeños.
Con el tiempo, equilibrar varios side hustles junto con la universidad, las prácticas profesionales y las responsabilidades personales puede terminar afectando seriamente la salud mental y física. Según los estándares sociales, el “éxito” muchas veces implica exigirse más allá de los propios límites, hasta llegar al punto de agotamiento.
Aun así, es poco probable que los side hustles desaparezcan pronto. Y para algunos estudiantes, realmente pueden representar una forma de empoderamiento. Okubo comentó que los side hustles también pueden brindar confianza y una sensación de logro que va más allá del dinero.
“No necesariamente quiero ganar millones con esto, más bien quería demostrarme a mí misma que soy capaz de empezar algo y tener éxito, por ejemplo hacer mi primera venta”, dijo Okubo. “Es una sensación increíblemente satisfactoria y te deja con mucha confianza después de superar la parte más difícil, que creo que es planear y empezar”.
Los side hustles pueden ser liberadores, pero también pueden ser agotadores. Aunque no todas las personas tienen el privilegio de elegir si tener uno o no, es importante recordar que no definen el valor de una persona. El éxito no tiene una sola forma, y descansar no es fracasar. Empezar poco a poco, establecer expectativas realistas y darse permiso para bajar el ritmo puede hacer una gran diferencia.


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